Estándares abiertos en el software
De WikiST
Empresas como Microsoft han logrado que casi todo el mundo utilice sus programas para intercambiar datos. Por lo general, los archivos creados con programas privativos no tienen un formato abierto. Eso quiere decir que, para abrirlos, leerlos y modificarlos es necesario utilizar el programa con el que fue creado. A veces incluso resultan incompatibles entre dos versiones distintas del mismo programa. Esto supone varios problemas:
- impide la libre elección por parte del usuario del programa que desea utilizar para manejar sus datos.
- provoca la rápida obsolescencia de esos datos, al quedar abandonado el formato con el tiempo (o desaparecer la empresa que lo creó) y no estar documentado, lo que impide la creación de sistemas de conversión para manejarlos en el futuro.
Para asegurar la perdurabilidad y el libre intercambio de nuestros datos, es necesario que existan estándares abiertos, públicamente documentados y aceptados por las instituciones internacionales de estandarización. Y que estos formatos sean utilizados tanto por programas libres como privativos, con independencia de que además posean su propio formato. No sirve que un formato esté muy extendido y se convierta «en estándar de facto». Los estándares de facto, no son realmente estándares, pues no están documentados públicamente ni apoyados por ningún organismo estandarizador.
[editar] Características de los estándares abiertos
¿Qué debe caracterizar entonces a un estándar abierto? Bruce Perens propuso algunos requisitos que debería reunir un estándar para considerarse abierto:
- Disponibilidad. Si es posible, proporcionar incluso una implementación libre de referencia.
- Maximizar las opciones del usuario final.
- Sin tasas sobre la implementación (no así sobre la certificación, aunque aconseja la disponibilidad de herramientas libres de autocertificación).
- Sin discriminación de implementador.
- Permiso de extensión o restricción (no certificable).
- Evitar prácticas depredadoras por fabricantes dominantes. Toda extensión propietaria debe tener una implementación libre de referencia.
Los estándares abiertos no son algo nuevo ni tampoco algo marginal: la infraestructura de Internet, desde la pila de protocolos TCP/IP hasta los servicios críticos que utilizan millones de personas (correo electrónico, páginas web, servidores de dominio, etc.) son estándares abiertos, lo que ha permitido que cualquier cualquier persona pueda ofrecer servicios de Internet o desarrollar nuevos servicios sobre los ya existentes.
Existen organismos que ejercen en la práctica de organismos estandarizadores en Internet con el respaldo de la comunidad, que los somete a revisión de pares. Es por ejemplo el caso de los RFCs (IETF) y de las recomendaciones del W3C.


